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Francisco Ibañez.

Francisco Ibáñez Talavera (Barcelona, 15 de marzo de 1936), es un historietista español, perteneciente a la segunda generación o generación del 57 de la Escuela Bruguera, junto a autores como Figueras, Gin, Nadal, Raf, Segura o Martz Schmidt. Creador de multitud de series humorísticas, como la popular Mortadelo y Filemón, muchas de ellas se perciben todavía en España como un icono esencial de varias generaciones y muchos otros dibujantes de cómic posteriores reconocen su gran influencia.



Infancia y juventudEditar

Francisco Ibáñez nació en Barcelona el 15 de Marzo de 1936 (cuatro meses antes del comienzo de la Guerra Civil Española) en el seno de una familia humilde. Su padre, alicantino, trabajaba como contable para diversas empresas de Barcelona. Su madre, andaluza, crió tres hijos. Acabada la guerra, el joven Francisco cursó estudios primarios en las escuelas Guimerá de su ciudad natal.

Desde muy pequeño dió muestras muy precoces de su habilidad con el lápiz: en plena posguerra dibujó un ratón en la esquina de una hoja de periódico que su padre recortó y llevó en la cartera durante toda su vida. En aquellos años Ibáñez tuvo la inmensa suerte de que el quiosquero de su barrio (al que habían robado en varias ocasiones) le confiase a su familia todas las noches varias cajas llenas de tebeos, lo que permitió que el dibujante se aficionase apasionadamente por los cómics. A los siete años de edad publicaría su primer dibujo (la cabeza de un indio Sioux - Halcón Veloz- , copiado de una historieta de Cuto del dibujante Jesús Blasco) en la sección de "Colaboraciones de nuestros lectores" de la revista "Chicos" de Consuelo Gil, una publicación de historietas de aventuras nacida en 1938 y destinada a lectores infantiles y juveniles. Por aquel dibujo Ibáñez comenta haber recibido un premio de unos cinco duros que ayudaron a solucionar el hambre de su familia durante una semana, sin embargo Fernando Javier de la Cruz Pérez, en su tésis "Los cómics de Francisco Ibáñez" explica que el dibujo de Francisco Ibáñez no recibió tal premio en aquella publicación. Revisaron minuciosamente todos los semanarios de la mencionada publicación entre 1940 y 1947 pero no encontraron más ilustraciones del artista en dicho semanario a excepción de la siguiente (que no recibió ningún premio): El estudiante Ibáñez fue desde siempre un ferviente admirador de las películas norteamericanas de humor. Sus personajes favoritos eran: Charles Chaplin (Charlot), Buster Keaton, Stan Laurel y Oliver Hardy, Harold Lloyd... Con el paso del tiempo el joven aficionado se convirtió en un devorador de todo cómic humorístico que cayó en sus manos. También sentía una extraordinaria admiración por los dibujantes de la Editorial Bruguera, los cuales desde el renacer a partir de 1947 de la publicación Pulgarcito, sorprendieron a todo el mundo con un lenguaje surrealista y un estilo moderno de dibujo.

Primeras publicacionesEditar

En 1950 Francisco Ibáñez ingresa como botones en el Banco Español de Crédito después de estudiar contabilidad, banca y peritaje mercantil. Posteriormente ocupará el puesto de ayudante de cartera y riesgos compaginando dicha actividad con su carrera como historietista en la editorial Marco. Hacia 1952, con dieciséis años (cuando aún trabajaba como botones para el mencionado banco) y después de pasar por diferentes editoriales de Barcelona dejando muestras de su trabajo Ibáñez consiguió publicar su primera historieta. Fue una tira cómica ("Mucho ruído y pocas nueces") publicada en el nº 95 de la revista "Nicolás" publicada por Ediciones Clíper (tal como explica Dionisio Platel). Ibáñez seguiría creando nuevas tiras cómics que se publicarán en sucesivos números de la mencionada revista.


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Cabeceras de algunas de las revistas en las que Ibáñez publicó sus primeros trabajos Primera historieta de Ibáñez en la revista "La Risa" (1953)

En Abril de 1953 el suplemento "La hora del recreo" (del diario "El Levante") publicó varias tiras de Francisco Ibáñez. La primera de ellas apareció en el nº 15 (IV/1953) aunque aparecieron tiras en números posteriores (18, 22, 38, 48, 51 y 59). En los dos últimos (XII/1953 y I/1954) se publicaron respectivamente dos historias de la serie "Haciendo el indio", que contaba las peripecias de un indio medio tarado. El nº 48 de "La hora del recreo" (publicado en XI/1953) incluyó una tira de temática similar (también realizada por Ibáñez) que podría englobarse en la misma serie aunque llevó por título "El asalto" y que podría considerarse la primera tira de la mencionada serie, tal y como comentaba Miguel Fernández Soto en "El foro de la T.I.A.". (Nota por confirmar): La serie "Haciendo el indio pudo inspirarse en la tira cómica "La Pluma", publicada por un dibujante anónimo en el nº 12 de la revista "La Risa" (nº en el que supuestamente Ibáñez había publicado su primera aventura de Kokolo - información de la tesis universitaria.

Ibáñez se había incorporado entonces a un equipo de autores ligados a la agencia Histograf, comandados por José Toutain, para confeccionar semana tras semana un suplemento de cuatro páginas que se incluiría junto al diario barcelonés "La Prensa" bajo el título "Aventuras y Amenidades de La Prensa" (hasta entonces titulado "A todo color"). El suplemento contaba con historietas de acción, fantasía y tiras humorísticas. Dicho suplemento comenzó a publicarse unas semanas antes que "La hora del recreo" por lo que, siendo ambas publicaciones contemporáneas, podríamos confirmar que Ibáñez se incorporó a la agencia Histograf entre Marzo y Abril de 1953. Posteriormente (Mayo de 1954) el diario "Levante" también incluiría en su suplemento "Aventuras y Amenidades" varias tiras cómicas de la serie "Haciendo el Indio". En Diciembre de 1953, aún con dieciocho años, Ibáñez conseguiría publicar una nueva aventura. En esta ocasión fue en el nº 43 de la revista "La Risa" (de la editorial Marco). En ella aparece una breve historia titulada "El empleíto". A comienzos de 1955 Ibáñez entrará de pleno a formar parte de la plantilla de Marco y así, en el nº 77 de la revista "La Risa", aparecerán nuevas series de personajes: en la misma página, en la parte superior "Don Usura", un tacaño escocés y, en la parte inferior, la ya mencionada serie "Haciendo el indio" (que el propio Ibáñez o Histograf habrían hecho llegar a Marco). La serie "Haciendo el indio" también se publicará posteriormente en la revista "Hipo, Monito y Fifí" (también de Marco) a partir del nº 100 de dicha revista (1957).


En el nº 82 de la revista "La Risa" Ibáñez ilustrará la página de Carlos Bech "Reportajes extraordinarios". Se trataba de una sección ilustrada con noticias humorísticas ficticias en las que Bech hace las veces de reportero e Ibáñez de fotógrafo y en ella aparecen a menudo ambos caricaturizados. La página cambió de estructura con la entrada de Ibáñez (que sustituiría a Emili Boix) manteniendo la parte superior con "La noticia y sus fotos" y debajo una historieta corta en forma de tira y varios chistes. A partir del nº 87 de la revista Ibáñez también ilustrará otra sección de Bech ("Reportajes de todo el mundo") que también cambiará con la llegada de Ibáñez pasando de ser una sección seria con curiosidades realizada por dibujantes de la casa (Aurelio Bevía, Antonio García o J. Ripoll) a convertirse en una serie de noticias totalmente surrealistas y estrambóticas. Durante esos números Ibáñez también se encarga minoritariamente de dibujar otros personajes de la revista, ya sea en solitario o con guiones de Carlos Bech.


Aún en 1955 Ibáñez creará a su tercer personaje para "La Risa". Se trata de "Kokolo, un simpático negrito que sirve a un calvo explorador. El personaje estaba inspirado en Coco, el popular negrito de la serie de Puigmiquel ("Pepe Carter y Coco") publicada en el semanario Chicos en los años 40. Ibáñez también podría haberse inspirado en los conocidos personajes de la revista "TBO" Morcillón y Babali, creados por Marino Benejam, a la hora de crear a este simpático personaje.


Durante el sexenio comprendido entre los años 1952 y 1957 Ibáñez, aún empleado de banco, colaborará con la editorial Marco en sus dos principales revistas de humor ("Hipo, Monito y Fifí" y "La Risa"). Para "La Risa" creará aún más personajes hasta 1957: "La familia Repollino" (1956), "Furgensio" (1957) y "Pie Sucio" (1957).


La Familia Repollino (1956)

Otras series de Ibáñez como "El león Melenas" (1954), "Dreson" (1955) y otros efímeros personajes como "El mosquito Pérez" (1954) o "Fis y Puk" aparecieron en "Hipo, Monito y Fifí" aunque algunos de ellos pasarán posteriormente a "La Risa". Con el tiempo algunos de estos personajes como "Kokolo" o "Melenas" aparecerán dibujados por otros dibujantes como Pont, Kito o Cebrián ya que los derechos de los personajes estaban en manos de la propia editorial Marco. Años después, cuando Emili Boix, principal animador de las publicaciones de Marco, deje la editorial para "hacer las Américas", recaerá sobre Ibáñez una mayor responsabilidad y asumirá el cargo de series abandonadas por este dibujante como las historietas de "Nicrostato Mochales", "Nicomedes Camueso", "Bob-Ayna y Pat-Acón" y "Cartapacio y Seguidilla" (que podrían considerarse precursores de Mortadelo y Filemón; hay una aventura de 1955 ("El coleccionista de relojes") realizada por el propio Ibáñez en la que aparecen esta pareja de detectives que tienen que resolver un caso y terminan corriendo a causa de su torpeza.

Cartapacio y Seguidilla

Aquella fue una etapa abrumadora de producir y producir páginas y más páginas, portadas, ilustraciones aceptando todo lo que le proponían. Ibáñez trató de mejorar y pulir su estilo trabajando de forma acelerada consciente de que era el camino a seguir para llegar a ser conocido en el mundo editorial y adquirir experiencia.En estos primeros trabajos es posible detectar aún cierta tosquedad en el trazo del dibujo y rigidez en la estructuración de la página, aunque ya asoma algo del talento y la garra del dibujante. Ibáñez no se limitó a colaborar en exclusiva con la editorial de Tomas Marco a lo largo de esa etapa (1952-1957). Durante estos años habían surgido en Barcelona una serie de tebeos y semanarios de humor procedentes de diversas editoriales e Ibáñez colaboró en varios: Chicolino (Ed. Símbolo, 1951), Alex (Ed. Símbolo, 1955), Paseo Infantil (Eds. Generales, 1956) y El Barbas. En Chicolino comienza a colaborar hacia 1953-54. En 1955 publicó alguna página en la revista "Alex", de los hermanos Badía. A finales de 1956 comienzan las colaboraciones en "Paseo Infantil" (desde el nº 30). Para este semanario creó personajes como "El caballero Buscabollos", inspirado en "Don Furcio Buscabollos" de Cifré, "El tío Tranca" o "Pepe Roña" (1957) y sustituyó a Alfons Figueras en la serie Loony. Con la revista colaboraría durante cerca de un año (hasta que empezó con Bruguera). Hacia 1957 Ibáñez dibujó tres historietas para la revista "El Barbas", tebeo cuya edición se suspendió tras la publicación del primer número. A pesar de los consejos de su familia, que tenía muy claro que un trabajo en un banco en los años cincuenta era como ejercer de funcionario por la seguridad laboral y económica que representaba, Francisco Ibáñez decidió entonces abandonar su trabajo en la oficina bancaria a finales de ése año y ejercer a tiempo completo como guionista y dibujante de cómics.

Ya en Bruguera, Ibáñez seguiría durante un corto período de tiempo dibujando páginas de personajes como el ya mencionado "Furgensio" o "Los tres mosquitos" para la editorial Marco.


El año 1957 será clave en la trayectoria del autor. En el verano de ese año, cuando Ibáñez contaba con veintiún años, la editorial Bruguera (la más importante editorial del país) le abrió las puertas gracias a su habilidad para el grafismo caricaturesco. La editorial era ya editora de célebres personajes como Zipi y Zape, La familia Cebolleta, Doña Urraca, El reporter Tribulete o Don Pío, y en ella trabajaban hasta ése momento historietistas costumbristas y críticos como Escobar, Peñarroya, Conti, Cifré, Vázquez o Jorge, que fueron el origen de lo que se ha dado en llamar Escuela Bruguera. Bruguera necesitaba nuevos colaboradores para sus publicaciones, faltas por entonces de algunos de los mencionados autores (Cifré, Conti, Escobar, Eugenio Giner o Peñarroya) que habían abandonado la casa decididos a emprender su propia aventura editorial con la revista Tio Vivo. Ibañez conseguirá así realizar su sueño de historietista creando cómics para una gran empresa.

Bruguera empezó a publicar "Can Can" (la revista de las burbujas) para competir con "Tio Vivo" y a la vez elaborar un producto dirigido a lectores adultos. Junto a Ibáñez podían encontrarse firmas como las de Armando Matías Guiu, Alfonso Paso, Raf, Vázquez, Peñarroya, Gin o Segura. En realidad, tanto Ibáñez como algunos de los autores que le acompañaron en la para ellos nueva singladura de Bruguera se convirtieron muy pronto en imprescindibles, en parte por la decisión de algunos de los creadores ya citados de abandonar Bruguera. En la conocida como época dorada de la historieta en España, Ibáñez comenzó dibujando chistes y algunas historietas sin personaje fijo. A finales de 1958 (entre Octubre y Noviembre) Ibáñez, alentado por los directivos de Bruguera, presentó una propuesta de la que sería su primera serie para aquella editorial. Ideó una pareja de detectives privados con el objetivo de crear una historieta paródica del género para lo que dibujó varias figuras de ambos, con rasgos distintivos y en diversas poses. Con aquellos dibujos iban sugerencias para el título de la serie, título que, como era habitual en aquella época, debía incluir el nombre de los personajes y una frase a modo de ripio. La propoposición de Ibáñez incluía cuatro opciones: Mr. Cloro y Mr. Yesca, agencia detectivesca; Ocarino y Pernales, agentes especiales; Lentejo y Fideíno, detectives finos y Mortadelo y Filemón, agencia de persecución. El historietista salió de la redacción de Bruguera con la serie aprobada, pero con algún cambio El redactor jede le indicó las figuras definitivas escogidas y asignó el que sería su título definitivo: Mortadelo y Filemón, agencia de información.

La pareja de detectives privados no verá la luz hasta el año siguiente. En Enero de 1958 se publicaría su primera aventura en el número 1398 de la revista Pulgarcito. Desde entonces y durante la década de los años 1960, Ibáñez fue creando y adaptando algunos de sus mejores personajes para diferentes revistas de la editorial: La familia Trapisonda (Pulgarcito nº 1418, 7 de julio de 1958), 13, Rue del Percebe (Tío Vivo, 1961), El botones Sacarino (El DDT, 1963), Rompetechos (Tío Vivo, 1964) y Pepe Gotera y Otilio (Tío Vivo, 1966).

Mortadelo y Filemón fue en un principio una especie de parodia de Sherlock Holmes y el Dr. Watson, incluida parte de la indumentaria de los mismos, pero muy pronto abandonaron sombrero de fieltro y pipa y tomaron la forma y los ropajes por lo que son reconocidos hoy en día: camisa blanca y pantalones rojos para Filemón; levita negra hasta el cuello para Mortadelo. El esquema básico de la personalidad de los dos investigadores fue, en esencia, el mismo desde sus inicios: Filemón era, en teoría, el jefe y responsable del dúo, aunque le podía más su buena voluntad que su acierto y acabará siempre recibiendo los más sonoros tortazos por culpa de su compañero; Mortadelo era el personaje con una personalidad más marcada desde el principio; listo, hábil y rápido con los disfraces, era el elemento que provocaba los gags y que casi siempre acababa perseguido por su «amado jefe».

A principios de 1960 Ibáñez interrumpirá definitivamente su relación con la editorial Marco tras cuatro años de relación ininterrumpida.

MadurezEditar

En 1969 publica El sulfato atómico, la primera historieta larga de Mortadelo y Filemón. La aventura posee una fuerte y evidente influencia de Franquin (Spirou y Fantasio, Gaston el gafe). Para el teórico Jesús Cuadrado el éxito de ésta, limitaría a la postre la creatividad del autor: La voracidad de la industria del cómic engulló al vasallo, acabó con la creatividad de Ibáñez, un gran fabulador, un más que excelente narrador que se bautizó con las mismas sales (o parejas o parecidas, pero siempre ejemplares) que las de algún genio del Benelux. Francisco Ibáñez (1969) Ibáñez trabajó simultáneamente en varias series, con una dedicación especial hacia Mortadelo y Filemón, hasta que en 1985, un año antes del cierre de Editorial Bruguera, y por desavenencias con la dirección de esta empresa decidió buscar otra editorial en la que publicar. En aquel momento, y a la espera de lo que pudiera ocurrir con la propiedad de sus series, que contractualmente pertenecían a Bruguera (hecho que permitió que otros autores como Ramón María Casanyes desarrollasen nuevas aventuras de la pareja de agentes), Ibáñez llegó a un acuerdo con Ediciones Grijalbo para crear Chicha, Tato y Clodoveo, de profesión sin empleo, que, de alguna manera, mostraba una realidad social, y 7 Rebolling Street, un claro remedo de 13, rue del Percebe, que empezaron a publicarse en la revista Guai! y posteriormente en forma de álbumes.

Tras la publicación en 1987 de la Ley 22/1987, de 11 de Noviembre, de Propiedad intelectual, que confirmaba la propiedad de las obras por parte de los autores, Ibáñez entró a formar parte de Ediciones B (ya en 1988). La nueva editorial se hizo con todo el fondo editorial de Bruguera y llegó a un acuerdo con Ibáñez que retomaría los personajes que lo lanzaron a la fama, para quedarse ya definitivamente con ellos y concentrarse en la realización de nuevos álbumes. Los tiempos habían cambiado, e Ibáñez reflejaba los cambios sociales y políticos a su manera, en historias largas publicadas ya directamente como libros que parodiaban situaciones de candente actualidad. Desde ese momento, Mortadelo y Filemón compartieron sus aventuras con personajes como Juanito Batalla (Juan Guerra), Rulfián (Luis Roldán) o con caricaturas de los políticos más importantes del momento, como Jordi Pujol, Narcís Serra, Felipe González o Pasqual Maragall. Igualmente, Ibáñez acudió a temas coyunturales, como parodias de películas, mundiales de fútbol, elecciones políticas, juegos olímpicos, el euro o sátiras de populares programas de televisión para ambientar las andanzas de los agentes de la T.I.A. Ibáñez escribe y dibuja seis álbumes de Mortadelo y Filemón al año (ha publicado más de 170 aventuras largas), y sus creaciones han sido adaptadas a otros medios, como los juegos para PC o los dibujos animados. El éxito del que han disfrutado en España Mortadelo y Filemón ha corrido parejo a su expansión internacional, ya que la serie se ha publicado en países como Alemania, Brasil, Portugal, Dinamarca, Italia, Grecia, Finlandia, Suecia o Francia.

En 1994 recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona por conjunto de su obra. También en 1994 ayudó junto a un equipo de Ediciones B y de BRB Internacional a realizar la serie de animación Mortadelo y Filemón. En 2001 le fue otorgada la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y dos años después (2003) llegaría la primera película, una versión con actores de carne y hueso de sus personajes más conocidos.




Textos extraidos de La Página no Oficial de Mortadelo y Filemón.